Carolina Herrera y su secreto olfativo: el jazmín como esencia de la elegancia eterna

La diseñadora revela que el jazmín, junto a rosas y peonías, es la base del éxito en sus perfumes

Lunes, 13 de abril de 2026 a las 11:00 am
Carolina Herrera y su secreto olfativo: el jazmín como esencia de la elegancia eterna
Foto: mapfre.com.ve

El mundo de la alta perfumería siempre ha buscado descifrar el código del éxito detrás de las fragancias que logran trascender generaciones. En este escenario, Carolina Herrera se erige no solo como un referente de la moda internacional, sino también como una autoridad en la creación de aromas que capturan la sofisticación y la feminidad.

Para la diseñadora, el perfume es mucho más que un accesorio; es una extensión de la identidad y un vehículo de recuerdos emocionales que conectan el pasado con el presente.

A sus 87 años, Herrera continúa defendiendo una filosofía de belleza basada en la autenticidad. En recientes declaraciones, ha compartido cómo su gusto personal y sus vivencias infantiles han moldeado la identidad olfativa de su firma.

La creadora insiste en que la elección de una fragancia nunca es casual, ya que esta tiene la capacidad de reflejar quién es una mujer y cómo desea proyectarse ante el mundo, especialmente cuando se utilizan elementos de la naturaleza que evocan frescura y distinción.

Foto: content.clara.es

La magia de las flores

La diseñadora venezolana ha sido clara al señalar sus preferencias: el jazmín es la mejor base posible para cualquier perfume. Según Herrera, esta flor posee un aroma intenso y diferente que garantiza el triunfo de cualquier composición.

Esta predilección tiene una raíz profundamente sentimental, pues el primer recuerdo olfativo que conserva es el del perfume de su madre, el cual también tenía una base de jazmín.

Además de esta flor, Carolina Herrera confiesa su adoración por las rosas de jardín y las peonías, elementos que siempre están presentes tanto en su hogar como en sus propuestas creativas.

El origen de sus perfumes comerciales también nació de una mezcla personal que ella misma utilizaba: una combinación de aceites de nardo y jazmín. Fue esta esencia propia la que sirvió de muestra para que la compañía Puig desarrollara su primera fragancia en 1988.

Hoy en día, éxitos modernos como "Good Girl" mantienen viva esta tradición floral, demostrando que las notas de jazmín siguen siendo el corazón de un imperio que sabe cómo mantenerse vigente a través de los aromas clásicos y naturales.

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